Hay un tipo de persona que no se inmuta cuando suena el teléfono, no duda, no filtra, no pregunta “¿todo bien?” por WhatsApp antes de tocar la pantalla, simplemente contesta, como si no supiera el nivel de ansiedad existencial que eso provoca en el resto de la población funcional.
Bendita seas tú, criatura de otra época, que aún crees que una llamada es una conversación, y no una agresión pasivo-agresiva que no necesitas calendario, mood, contexto emocional ni un párrafo previo
tú solo escuchas el tono y entras.
Te admiro y te temo, porque mientras yo necesito respirar hondo tres veces para devolver un “¿me marcas cuando puedas?”, tú ya estás diciendo “¿Bueno?” con voz entera, sin pestañear, sin ensayar el saludo
sin preguntarte si será una entrevista, una crisis o tu ex volviendo por quinta vez.
No tienes trauma sonoro, no te duele el ringtone, no te paraliza el “desconocido” en la pantalla
¿cómo haces?
¿de qué estás hecha?
No sabes lo que es escuchar una llamada entrante y quedarte viendo el celular, como si fuera una amenaza
como si contestar significara entregar un órgano vital sin anestesia, Tú contestas a veces hasta en altavoz, como si no tuvieras secretos, ni ansiedad, ni historial de arrepentimientos telefónicos
No cambies, por favor, aunque seas ya una specie en peligro de extinción, Sigue existiendo como testimonio de que alguna vez fuimos valientes, como resistencia emocional en tiempos de ghosting y eternas notas de voz.
Gracias por recordarnos que hablar aún es posible, aunque nos tiemble el alma contestando sin miedo
como quien aún cree que hay cosas que se pueden decir sin filtro y sin perder la respiración.
No cambies, por favor, aunque seas ya una specie en peligro de extinción, Sigue existiendo como testimonio de que alguna vez fuimos valientes