(aunque sí, pero no, pero sí…)
5. El mundo allá afuera no se ha ganado tu cara
Hay mañanas en que abrir los ojos ya es un acto de cortesía excesiva. ¿Para qué regalarle tu mirada al caos si ni siquiera te ha ofrecido café? La almohada, al menos, no exige resultados.
4. Nadie te va a abrazar mejor que este huequito tibio
Tu cama tiene tu forma. Literal. Ese surco que sólo tú sabes rellenar. El universo puede esperar. Aquí todo encaja. Afuera hay sillas duras y conversaciones innecesarias.
3. Salirte de la cama es una micro-traición
Le prometiste que se quedarían toda la noche, se abrazaron, se confiaron sueños raros. ¿Y ahora la dejas por un Google Calendar y un desayuno apurado? Cruel, innecesario, feo.
2. Si no te mueves, no te alcanzan las deudas (ni los mensajes de voz)
En la inmovilidad hay resistencia política. Hay quien marcha, y hay quien no se levanta, la evasión horizontal como forma de autodefensa. Llamémosle descanso activo, no estas huyendo, estas pensando desde otras posiciones.
1. Porque en este momento exacto, nadie más en el planeta está soñando lo que tú soñaste
Todavía huele a ese fragmento de mundo alterno donde todo tenía sentido. Si te levantas, se disuelve. Si te quedas, tal vez, solo tal vez, lo recuperas.
¿Y si. a veces la mejor parte de tu vida es esta pausa entre lo que fue y lo que no quieres que empiece?
Veredicto Marea:
Entonces no, no te salgas.
Quédate cinco minutos más, o 10, o 15.
Quédate hasta que el mundo pida perdón.