Sistema autorecordatorio persistente que convierte tus premoniciones en asuntos por atender y pendientes infinitos.

Hay quienes creen que el déjà vu es una falla en la Matrix. En realidad, es el sistema operativo del mexicano promedio cuando no ha dormido bien, tiene tres mensajes por contestar, siente culpa por algo que aún no sucede y está seguro de que olvidó una cosa importante aunque no sepa cuál.

El déjà vu, versión local, no se limita a “esto ya lo viví”, sino a “esto ya lo debía haber hecho”. Es el “de ya va”, la sensación exacta de que esa escena, esa persona, esa junta, ese correo, esa vida, ya tenía que haber pasado y tú sigues ahí, sin actualizar nada.

Ejemplo: estás en el súper, ves un frasco de mermelada, y zas: te invade un escalofrío. No por la fruta, sino por un recuerdo intermitente que mezcla un sueño, una promesa a tu madre y una conversación de hace tres años. Sabes que algo tenías que hacer. No sabes qué. Pero sí sabes que ya vas tarde.

Ahí entra el “de ya va”. Como filosofía de banqueta con posgrado en ansiedad.

Es el recordatorio emocional sin contenido específico, solo culpa. Una notificación del alma que dice: hay un pendiente aquí, y es tuyo. El problema es que no te dice cuál, ni cuándo, ni con quién. Pero sí te lo deja vibrando adentro, como zumbido de mosco en cuarto oscuro.

Hay quienes intentan neutralizarlo con listas. Otros, con afirmaciones tipo yo estoy en mi presente. No funciona. El “de ya va” regresa. A veces en forma de olor, de canción, de conversación escuchada a medias. No es intuición. Es deuda emocional con uno mismo.

Y lo peor: aunque logres recordar qué era, ya no importa. Porque el pendiente ha mutado. Ahora no solo es algo que olvidaste, sino algo que perdiste la oportunidad de resolver cuando aún tenía sentido.

Por eso, la próxima vez que sientas un déjà vu, no busques el misterio cósmico. Búscate un cuaderno, una disculpa, o una siesta. Porque puede que no sea el universo hablándote. Puede que seas tú, gritándote desde ayer.

Ahí entra el “de ya va”. Como filosofía de banqueta con posgrado en ansiedad.