En toda fiesta, reunión familiar o posada desorganizada hay personajes fijos.
A veces uno es más invitado sorpresa que persona querida.
Este test exprés no te va a decir quién eres en la vida… pero sí quién eres en la sala, con plato en mano, fingiendo interés por una conversación sobre salsas.
Responde con honestidad. O con lo que te dé la gana. Igual ya te vi.
1. ¿Qué llevaste a la reunión?
a) Un vino carísimo, porque alguien tiene que elevar el nivel.
b) Papas. Marca blanca. Medio abiertas.
c) Nada. ¿Había que llevar algo?
2. ¿Dónde estás la mayor parte del tiempo?
a) Tomando vino en la cocina, explicando por qué odias los convivios pero viniste “por cariño”.
b) En el baño, revisando si ya puedes irte.
c) Nadie te ha visto desde que saludaste.
3. ¿Qué pusiste en la playlist?
a) Temazos olvidados de los 2000.
b) Reggaetón clásico que no cuadra con el mood pero lo necesitas.
c) ¿Playlist? Tú solo viniste por las quesadillas.
4. ¿Cómo saludas?
a) Beso, abrazo, y un comentario pasivo-agresivo sobre el clima.
b) Levantas la mano desde lejos con sonrisa vaga.
c) Hiciste contacto visual con el perro y nada más.
5. ¿Cuál fue tu última frase antes de irte?
a) “Esto estuvo mejor de lo que esperaba, la verdad.”
b) “Ya me voy… pero tráiganme un topper.”
c) Nadie se dio cuenta de que te fuiste hace media hora.
Resultados:
🌹 Mayoría A: La Tía Cool
Llegas con estilo, juzgas con gracia, y haces sentir mal a todos sin decir nada feo.
Siempre estás a punto de irte, pero nunca te vas.
Tu copa de vino tiene más opinión que los invitados.
👻 Mayoría B: El Primo Fantasma
Nadie te ve llegar ni irte, pero alguien jura haberte visto en la esquina del patio.
Traes la vibra de alguien que tiene secretos, o simplemente una pésima señal de internet.
Eres leyenda urbana con patas.
🫥 Mayoría C: El Invitado Accidental
No sabes quién te invitó, pero te quedaste por las tostadas.
Sobreviviste dos rondas de tequila sin hablar.
Eres el alma ausente de la fiesta.
Y curiosamente, todos te quieren volver a invitar.
Veredicto Marea:
En toda reunión hay etiquetas invisibles.
Algunas se ganan con años.
Otras con una buena entrada, una retirada estratégica… y cero necesidad de agradar.Nos vemos en la próxima fiesta.
O no.Te estoy viendo.
Desde la esquina del patio, con mi copa y tu secreto. 😉