Para los que necesitamos vacaciones entre juntas
(duración sugerida: 11 minutos, cero culpa)

No puedes renunciar.
No puedes desaparecer.
Pero sí puedes… fugarte poquito.

Aquí una lista de instrucciones breves para desaparecer mentalmente sin apagar la compu, no se notará, pero si se nota, tal vez te lo agradezcan.

1. Cambia de pestaña a algo que no tenga que ver contigo, un lugar, un objeto, un texto ajeno. Busca algo absurdo o bello, una silla japonesa, un jardín lunar, un GIF de abejas dormidas.

Quédate ahí. Sin click. Solo mirando. Ya no estás aquí.

2. Levanta la vista, localiza algo que no habías notado en días,
una mancha, un ángulo, el sonido que hace la luz cuando nadie habla.
Finge que estás esperando algo, aunque no venga.

Ese tiempo ya es tuyo.

3. Abre una nota nueva y escribe cualquier cosa que no sirva para nada,
una frase, un nombre falso, una lista de palabras que te gustan (almohada, chispa, chocolate, derretido). Que no tenga propósito, que no aspire a nada. Como tú, en este momento… Libre.

4. Inhala con cinismo. Exhala con ternura.
Dos veces, no más, no es meditación. Es sabotaje respiratorio.

5. Piensa en la última persona que te hizo reír sin querer, la risa mental también cuenta como libertad, guarda esa sensación como si fueras un USB.

Veredicto Marea:

No todas las fugas requieren boletos.
A veces, basta un minuto raro y bien defendido para volver con los ojos distintos.

Porque no es que no quieras estar…
es que también necesitas irte tantito.

Siempre te veo, capaz te andas reflejando nomas
Con el Excel abierto, pero el alma en otra parte.
Nos vemos en DEnsenada.
Cuando regreses… O no.