Género: animación frenética, mitología pop futurista
Duración: como un concierto que se transforma en exorcismo
Dónde verla: donde no te dé pena bailar tantito
¿De qué va sin contártelo?
De idols que no solo cantan y bailan: cazan demonios, no con cruces, sino con presencia, con estilo, con energía que rebasa el beat.
Aunque parece peli para niños, no lo es.
Aunque parece musical, tampoco.
Aunque parece folklore… apenas lo roza.
Es algo nuevo, sin pretenderlo, n por lo que cuenta, por cómo lo hace.
¿Por qué sí?
Porque la animación viene de la misma casa que rompió todo con “Into the Spider-Verse” y su secuela. Sony Pictures Animation, los que hicieron ya tantas historias, han tenido tantos glitches y no dejan de experimentar.
Aquí, sin repetir fórmulas, se atreven otra vez. El trazo es filoso, el ritmo afilado, y hay momentos donde el color cuenta más que los diálogos.
K-Pop Demon Hunters es de esas pelis que no buscan que creas, sino que te dejes llevar, de esas donde la magia es cotidiana, y lo ancestral convive con el holograma. Donde el mensaje no se explica, pero algo violeta te lo deja claro.
Aunque el guión no toca nada que no hayas visto, lo hace bailando en otro plano.
Peli de estética propia, como cartel de comeback con humo mistico y luces lilas, litter espectral con beat de 120 bpm y mensajes encontrables entre kicks de neón.
Veredicto Marea:
No importa si te pierdes el argumento, algo en ti va a entenderla igual.
A veces lo único que se necesita es ritmo, intuición y un poco de fuego en el corazón.