ADVERTENCIA:
No es ranking ni crónica: es lista agobiante que se vuelve espejo, escrita como si te hablara el pensamiento que no se calla… hasta que lo nombras. Anomalía sonorizada de lo que sucede cuando la culpa, la responsabilidad y la duda comparten agenda con el WiFi y te hackean el subconsciente.

Sugerencia (je!)
Deberías leer esta lista y olvidar que esto sucedió …

Deberías responder ese mensaje.

Deberías leer ese libro.

Deberías terminar lo que empezaste.

Deberías dormir más.

Deberías dormir menos.

Deberías comer mejor.

Deberías dejar el azúcar.

Deberías tomar agua.

Deberías tomar decisiones.

Deberías llamar a tu abuela.

Deberías limpiar ese cajón.

Deberías hacer ejercicio.

Deberías agradecer más.

Deberías quejarte menos.

Deberías dejar el celular.

Deberías usar más bloqueador.

Deberías escribirle a esa persona.

Deberías olvidarla.

Deberías ir a terapia.

Deberías ahorrar.

Deberías gastar en lo que te hace bien.

Deberías aprender otro idioma.

Deberías terminar ese curso.

Deberías tener una rutina.

Deberías cambiar de trabajo.

Deberías agradecer que tienes trabajo.

Deberías tender la cama.

Deberías tenderte tú.

Y así.
La lista no se acaba porque no está hecha para eso.
No pretende que vivas: quiere que rindas.
Es como una alarma mal configurada que suena aunque no tengas nada urgente.
Una voz que aprendiste a poner en automático, como si ser mejor siempre fuera más importante que simplemente dejarte ser TU.

Veredicto Marea:

No vas tarde.
No hay fractura.
No se mide tu valor por lo “tachado”.

Hoy, tal vez, podría ayudar… leer TU lista, aunque no este escrita, sobre todo sino esta escrita, y dejar que al menos una cosa o dos, se queden para después. Aunque solo sea para probar que no pasa nada o tanto, o algo así y que esa sensación de falta algo, podría no coincidir con la realidad de quizás no tanto, quizás decidir fuera de la lista se convierta en hacer lo mismo desde otra perspectiva, la tuya.