Horóscopos para personajes mitológicos que no tienen descanso
Si el zodiaco hubiera existido en la Grecia antigua, alguien habría preguntado esto:
“¿Qué signo era Sísifo?”
No por saber su fecha de nacimiento, sino para entender cómo alguien puede vivir empujando lo mismo una y otra vez y seguir llamando a eso vida.
No era Aries: no había guerra.
No era Capricornio: no había plan.
Tampoco Virgo: no había control.
Tal vez un Cáncer sin luna, un Tauro sin sofá, un Libra sin tregua.
O quizás —más simple— Sísifo no tenía signo.
Solo tenía carga.
El horóscopo moderno nos promete descanso.
“Esta semana se abren caminos”.
“Las energías se acomodan”.
“Aparece alguien que te hace bien”.
Pero para alguno, mitológicos o no, no hay semana buena, no hay alineación suficiente, no hay carta natal que redima la repetición, no hay marcha en Nueva York, nomas no hay manera. Sin embargo, siguen… seguimos
Quizá ese sea su signo, quizás también el tuyo, y el de varias personas que conocemos, el signo de los que no renuncian. Eterno signo de los tiempos que perfectamente anclado nos impulsa, nos obliga, nos resigna, no importa, el de quienes no necesitan premio para sostener la acción, el de quienes empujan la piedra porque es lo que hay, y es que a veces en ese acto absurdo hay sentido que ningún planeta puede prometer.
Algunos no esperan el giro del destino, Algunos lo ruedan.
Sísifo, rey astuto condenado por los dioses, fue obligado a empujar eternamente una roca colina arriba, solo para verla caer una y otra vez. Su castigo no era la piedra, sino la repetición sin fin. En él, el mito se vuelve espejo: una rutina absurda que todos hemos vivido alguna vez, con o sin Olimpo de por medio.