No se trata de no hacer nada, tampoco de hacer todo. Procrastinar no siempre es un escape, a veces es una pausa que nadie autorizó una forma rara de cuidar el sistema nervioso, de enfriar el impulso antes de estrellarse contra algo.
Te dices: luego respondo ese correo, luego leo eso del SAT, luego veo si de verdad quiero renunciar. El “luego” no tiene por que ser una trampa, es solo un lugar donde todavía no hay forma, todavía no se ha dicho sí o no. Eel trámite que urge pero te da flojera comenzar, el mensaje que no es difícil pero te toca algo emocional, el archivo que tienes que enviar pero sientes que no está listo, la conversación pendiente con alguien que ya te escribió tres veces o peor, con alguien que no te escribe desde hace meses y aún así habita.
Mientras tanto… se acumulan cosas
Entonces aparece la vocecita, esa que te recuerda todo lo que deberías estar haciendo, como si eso bastara para que suceda, y es que no siempre hay acceso, no siempre hay ganas, energía, o claridad a veces solo hay lo que hay: tú ahi, contemplando de frente a una decisión chiquita o enorme, mientras pasa el día, lento o rápido, y la vida igual avanza, como si nada, como si todo.
Quizás no es momento de forzar, sino de escuchar
¿por qué no haces eso? ¿qué parte de ti está resistiendo?
¿es flojera, despego, apego, miedo, es desgaste, es algo más profundo?
Quizás sí puedas abrir ese mail hoy, o leer ese contrato, o preguntar por esa vacante. No porque te obligues, sino porque, por un momento, sentiste que podías entrar ahí sin perderte, y si no puedes todavía, no pasa nada, de verdad, no pasa nada.
Se vale moverse desde el centro y no desde la urgencia a veces, lo único que hace falta es dejar de pelear con la espera. Si algo se activa después de leer esto, aunque sea un milímetro, aunque solo sea “bueno, voy a ver qué tanto es”, ya es suficiente, ya rompiste la inercia.
Si no, también está bien, el momento llegará, aunque no lo agendes, aunque no lo entiendas, aunque lo estés esperando sin darte cuenta.
Quizás no es momento de forzar, sino de escuchar