No es que no quiera hablar, es que si te respondo ahora, me desarmo
y tengo junta, tráfico y ansiedad programada de 3 a 6
A veces abrir un mensaje es como abrir una caja
una que no pediste, que no trae regalo solo expectativa, pasivo-agresividad y el “jajaja” raro de siempre
Te vi escribiendo
Te vi borrando
Te vi online y dijiste que estabas dormido
Yo también sé jugar
pero a veces simplemente no quiero
Te dejo en visto porque hablarte activa algo que no puedo sostener hoy, porque a veces tu voz llega como eco de todo lo que no supe decir a tiempo, porque contestarte significaría hacer espacio
y hoy ya no tengo ni para mí.
No es castigo
es contención
Hay días en los que el silencio no es violencia; es pausa, es respiración, es lo único que me impide decir algo que después me haría daño o peor, que te haría creer que sigo siendo esa versión que ya no esta.
En el fondo, no te contesté porque sí te pensé y porque hacerlo significaba admitir que algo todavía me importa aunque canse, aunque no sepa qué hacer con eso
A veces no responder es el gesto más sincero y más triste
No es que no tenga palabras, es que las estoy cuidando como quien cuida un fósforo encendido en una caverna oscura
Dejar en visto no siempre es desinterés. A veces es el único modo de no romperse en voz alta, y eso, aunque no se entienda, es también una forma de amor.
Escribir algo que borras tres veces, implica Tambien entender que el silencio también es presencia y clarito dice “sigo aquí”
Escribir algo que borras tres veces, implica Tambien entender que el silencio también es presencia y clarito dice “sigo aquí”