Hay problemas que no se resuelven trabajando más. A veces necesitan que te levantes del escritorio, riegues las plantas, armes un rompecabezas, cocines algo o te sumerjas un rato en ese hobby que tanto disfrutas.
Parece tiempo perdido. No estás produciendo nada, no estás tachando pendientes ni avanzando en la lista de cosas por hacer. Y, sin embargo, algo está pasando.
Cuando cambiamos de actividad, le damos a la mente la oportunidad de tomar distancia de la rutina, relacionar ideas de otra manera y encontrar caminos que antes no veíamos. Esa solución que no aparecía después de horas frente a la pantalla puede surgir mientras pintas, caminas o intentas que una pieza encaje donde aparentemente no cabe.
Los hobbies también entrenan habilidades que llevamos al trabajo y a la vida diaria: creatividad, paciencia, observación, capacidad para experimentar y disposición para equivocarnos sin convertir cada error en un problema. Nos permiten probar, ajustar y volver a intentar sin que cada resultado tenga que cumplir un objetivo productivo.
Ahí está lo interesante: dedicar tiempo a algo que disfrutas también puede ser una forma de prepararte para resolver mejor lo que necesitas hacer.
No hace falta convertir cada pasatiempo en una herramienta de desarrollo personal, medir sus beneficios ni buscarle una utilidad. Parte de su valor está precisamente en disfrutarlo sin exigirle resultados. La creatividad necesita espacio, y el descanso también forma parte de un buen proceso de trabajo.
La próxima vez que te descubras dedicando un rato a algo que no estaba en tu lista de pendientes, no te apresures a llamarlo distracción.
Quizá no estés perdiendo el tiempo. Quizá estés dejando que tu mente encuentre otra manera de hacer las cosas. Si además, te divertiste en el camino, ya obtuviste algo valioso, incluso antes de encontrar la solución que buscabas.
En Todo El Kit, tenemos muchas de las herramientas que necesitas para sumergirte en un pasa tiempo que te ayude a regresar a un estado despejado y productivo.